Evita engordar después de una ruptura

Evita engordar después de una ruptura

Encuentra formas saludables de ahogar las penas.

Una ruptura de pareja provoca dolor, preocupación y malestar. Pero además de todo lo que implica el duelo por el final de una relación, también puede ocurrir que empieces a comer por ansiedad, y que acabes más de una noche en el sofá devorando una tarrina de helado, o atracando la despensa en busca de bollería industrial que calme las penas. 

Aunque hay quien pierde el apetito, muchas mujeres ganan peso en el proceso de separación y la etapa posterior a la ruptura.

Si eres de este segundo tipo de mujeres, a continuación te damos algunos consejos para que no busques consuelo en la comida, y encuentres métodos más sanos y constructivos de sobrevivir a una separación:

Pon atención a tus actos

Suena simple, pero ser consciente de que tiendes a comer “porquerías” es el primer paso para alejarte de ellas. 

Si sabes que sueles recurrir a la bollería industrial y a los snacks de alto contenido calórico para ahogar las penas, puedes tomar medidas para no tener estos alimentos a tu alcance en momentos en los que estés baja de ánimo . De esta forma, eliminas probabilidades de caer en la tentación.

Comparte las penas

Cuando hablas sobre el dolor de la ruptura a un amigo, a un familiar o tu psicólogo, estás expresando verbalmente tus emociones, y esto hace que te sientas mejor y con menos necesidad de deglutir comida basura . Esto no significa que tengas que hacer terapia el resto de tu vida, pero sí es cierto que algunas sesiones durante el proceso de separación serían muy útiles.

Apúntate a una actividad que te haga sentir bien

No hay una regla universal que demuestre que exista una actividad que siente igual de bien a todo el mundo. Algunas personas se sienten mejor con una buena película; mientras otras se animan escuchando buena música. También están los que salen a correr cuando sienten que están con la moral baja. Así que la cuestión es que encuentres la actividad que te haga sentir mejor y recurras a ella en vez consolarte (y después sentirte culpable) engullendo comida que engorda .