Ser fumador pasivo es más peligroso de lo que se temía

Ser fumador pasivo es más peligroso de lo que se temía

Cuando alguien fuma un cigarro, no sólo se está causando daño a sí mismo, sino que está exponiendo a todos los que están a su alrededor a riesgos de enfermedades en el corazón, cáncer, asma o incluso la muerte.

Los no fumadores de todos modos tienen motivos para temer al tabaco: se encontró que el humo del cigarro le cuesta las vidas a más de 600 mil personas en el mundo cada día, de los cuales 165 mil son niños menores de 5 años. Estos son datos de 192 países recopilados por la Organización Mundial de Salud.

De acuerdo con el reporte, el 40% de los niños y un 33% de adultos viven cerca de humo de segunda mano. Pero son los infantes quienes son más vulnerables, pues los expone a un mayor riesgo de enfermedades como asma, neumonía, infecciones del oído o incluso muerte súbita.

Se encontró que casi la mitad de las muertes es entre las fumadoras pasivas, mientras que un 28% son niños. La mayoría de las muertes son por enfermedades cardiacas, cáncer, infecciones en el pulmón o asma.

Para proteger a los fumadores pasivos, más de 40 países han comenzado programas o leyes para restringir el tabaquismo. Por ejemplo, en Estados Unidos hay 35 estados que siguen leyes libres de humo, con lo que protegen al 79% de la población.

Hoy en día, el tabaquismo mata a unas 5.7 millones de personas en el mundo cada año. Se ha vuelto la principal causa de muerte que sí puede prevenirse.