Para bajar de peso hay que aprender a cocinar…

¿Qué es lo más importante que puede hacer una persona para mejorar su salud y bienestar en general? La respuesta es siempre la misma: COCINAR.

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Durante años me han preguntado ¿Qué es lo más importante que puede hacer una persona para mejorar su salud y bienestar en general? La respuesta es siempre la misma: COCINAR.

Según Richard Wrangham, antropólogo y primatólogo de la Universidad de Harvard, fue el descubrimiento de la cocina- no el uso del lenguaje, el uso de herramientas o el hecho de comer carne- lo que nos diferenció de los primates y nos convirtió en humanos. El descubrimiento de los alimentos cocinados cambió el curso de la evolución al proporcionarnos una dieta más fácil de digerir, aumentando el tamaño de nuestro cerebro, reduciendo las horas que destinábamos a la masticación el aparato digestivo se redujo.

Cocinar también eliminó muchas partículas tóxicas de los alimentos, con lo que nos puso al alcance un sinfín de calorías no disponibles para otros animales. Cocinar nos proporcionó no sólo la comida, sino también la oportunidad de hacerlo en un solo lugar con un grupo de personas, en lugar de pasar el día recolectando.

Si cocinar, es tan esencial para la biología y la cultura humana, como lo sugiere Wrangham, no es de extrañarnos que el declive actual de la cocina tenga consecuencias muy serias para la vida moderna. La obesidad y muchas de las enfermedades crónicas vinculadas con la dieta son los mejores ejemplos.

La cocina industrial ha causado un enorme prejuicio a nuestra salud y bienestar, las corporaciones cocinan de forma muy distinta a las personas; por eso llamamos a lo que hacen “procesamiento de alimentos” y no “cocinar”. Normalmente, utilizan más azúcar, grasa y sal, también usan ingredientes químicos que rara vez encontramos en nuestras despensas para conservar por más tiempo dichas preparaciones.

El auge de la comida rápida y el declive de la comida casera también han afectado a la institución de la comida compartida, que es en realidad la base de la vida familiar, el lugar donde nuestros hijos aprenden el arte de conversar y adquieren los hábitos de la civilización: compartir, escuchar, tomar turnos, intercambiar opiniones, discernir y acordar.

Cocinar es tan importante que no se debe delegar a un solo género o a un solo miembro de la familia; los hombres, las mujeres, los hijos, los que trabajan fuera de casa, así como los que pasan más horas haciendo labores domésticas deben estar presentes en la cocina, porque es aquí donde todos obtenemos grandes beneficios.

”No se trata de empezar todas nuestras comidas desde cero, tampoco se trata de pasar todo nuestro tiempo cocinando o no volver a comer en un restaurant. La idea es recuperar la realidad de la comida en nuestras vidas.”

Entender que no hay forma de llevar una dieta accesible, balanceada, nutritiva, rica y socialmente gratificante si delegamos la tarea de preparar todos nuestros platos a la industria alimentaria.