Así funciona tu cerebro cuando tienes depresión

Así funciona tu cerebro cuando tienes depresión

Los antiguos griegos pensaban que la depresión comenzaba en el brazo. Más tarde, algunos culparon a la posesión demoníaca por la melancolía persistente de una persona. Los médicos de hoy saben más: la depresión comienza y termina en el cerebro.

“La depresión es un síndrome que probablemente surge de varios procesos cerebrales diferentes, que varían entre los pacientes”, explica Boadie Dunlop, MD, director del Mood and Anxiety Disorder Program de la Universidad de Emory. En pocas palabras, no hay dos cerebros exactamente iguales, y las causas subyacentes de la depresión varían de persona a persona, subraya Dunlop.

Dicho esto, él y otros investigadores de salud mental de hoy en día han comenzado a descubrir algunos de los rasgos cerebrales más comunes, y las condiciones compartidas por los enfermos de depresión.

La depresión y las emociones

“En comparación con las personas que están mentalmente bien, los pacientes con depresión a menudo muestran incrementos de actividad en las regiones importantes en el procesamiento de emociones”, dice Dunlap. Estructuras cerebrales como la amígdala se iluminan con más fuerza entre quienes sufren depresión, muestra la investigación. Otros estudios han vinculado un repunte en la actividad de la amígdala a los estados de ira, tristeza y miedo.

También hay investigaciones que vinculan la depresión al tálamo, una parte del cerebro que ayuda a gestionar las respuestas a la información sensorial. La investigación sugiere que, entre las personas con ciertas formas de depresión, el tálamo podría desencadenar en sus cerebros sensaciones desagradables en respuesta a datos externos normales o benignos, explica un informe de la Escuela de Medicina de Harvard (imagina, por ejemplo, una sensación fastidio causada por un sándwich).

Más allá de la tristeza

La gente se concentra en las emociones cuando se habla de depresión. Pero su capacidad de pensar, aprender y memorizar también sufre como consecuencia de la depresión. Un estudio reciente de la Universidad Brigham Young vinculó los síntomas de depresión con una disminución en la capacidad de una persona para almacenar nueva información. No es ninguna sorpresa, ya que los expertos en salud mental han conocido durante algún tiempo que la depresión puede aumentar los niveles de las hormonas del estrés como el cortisol, y los estudios han encontrado que el cortisol puede dañar o incluso reducir ciertas áreas de tu cerebro, estancando la producción de nuevas neuronas y conexiones nerviosas.

Efectos de la depresión a largo plazo

Varios trabajos de investigación han demostrado que las personas que sufren de depresión recurrente desarrollan problemas relacionados con la planificación, la toma de decisiones y el establecimiento de prioridades, así como el desarrollo de problemas relacionados con la memoria y el aprendizaje. La ciencia ha relacionado la depresión a largo plazo con condiciones cerebrales incapacitantes como la demencia y el Alzheimer.

Las drogas y/o la terapia han demostrado ayudar a los enfermos de depresión a reducir o superar los efectos negativos de su condición. Y Dunlop, el experto en depresión de Emory, dice que los nuevos avances en el seguimiento de la actividad cerebral de los pacientes eventualmente podrían ayudar a los médicos a identificar los mejores programas de tratamiento específicos para cada paciente con depresión. Pero, debido a la complejidad del síndrome, la depresión es –al menos por ahora– algo que se puede tratar, no curar.

Conocer cómo funciona tu cerebro ante la depresión puede ayudarte a entender mejor cómo te afecta, y a tomar medidas para superarlo.

[IM]