Exceso de proteína y pérdida de calcio

Exceso de proteína y pérdida de calcio

Con los nuevos hábitos alimenticios de finales del siglo XX y principios del siglo XXI en el primer mundo, donde el acceso a la alimentación está más que al alcance que cualquier persona, se está produciendo una sobrealimentación que está llevando a un consumo excesivo de proteína, especialmente de origen animal, muy por encima de la cantidad diaria recomendada para un adulto con una dieta tipo de 2.000 Kcal., la cual está estipulada en 40 gramos proteína total/día, mientras que el consumo medio está en torno de los 80 gramos.

Y si a esta sobrealimentación le añadimos ciertos tipos de dietas que promueven el consumo de estos nutrientes por encima del de otros, no son pocos los estudios que está analizando las consecuencias que un exceso de proteínas puede tener sobre nuestra salud.

Quizás uno de los efectos que más nos ha llamado la atención, es una relación entre exceso de proteína y pérdida de calcio a través de la orina. Lo cierto es que un incremento de proteína en la dieta ha mostrado consistentemente un aumento en la pérdida urinaria de calcio. Se considera que la proteína animal en comparación con la vegetal, induce una mayor excreción urinaria de calcio, debido en parte quizás al alto contenido de aminoácidos azufrados.

Las dietas con alto contenido en proteínas y bajos en hortalizas y frutas, generan una cantidad importante de ácidos, principalmente en forma de sulfatos y fosfatos. El riñón responde a esta sobrecarga ácida con un aumento en la excreción ácida neta en forma de amonio, mientras que paralelamente el tejido óseo participa con su función amortiguadora mediante la resorción ósea e incremento de la excreción de calcio urinario.

Recientes revisiones de estudios epidemiológicos han hallado una positiva y significante relación entre la ingesta proteica y la masa o densidad ósea; y gran absorción y retención de calcio en individuos con un consumo elevado de proteína particularmente cuando el calcio de la dieta era limitado.

De hecho, llama la atención la elevada incidencia de fracturas de cadera, la cual es mayor en naciones industrializadas con elevada ingesta de proteínas en comparación con los de menor desarrollo y bajo consumo proteico (Abelow y col., 1992; Frassetto y col., 2000). Resulta además paradójico, esta alta incidencia en países desarrollados, en los que el consumo de calcio es alto, en comparación con los países en desarrollo con menor consumo de calcio (FAO/WHO, 2003). La incidencia de fractura de cadera en mujeres de avanzada edad, se asoció positiva y negativamente con la ingesta de proteína animal y vegetal respectivamente.

Para llevar una dieta equilibrada, lo ideal no solo es intentar no superar los 40 gramos de proteínas al día, sino que además esos 40 gramos deben estar repartidos 50-50 entre proteína vegetal y proteína animal, no solo para paliar la carga ácida de esta última sino porque además, la proteína vegetal nos aporta una gran cantidad de hidratos de carbono, fibra y minerales que la proteína animal carece. Y no hay que olvidar, que nuestro cuerpo saca la energía fundamentalmente de los hidratos de carbano y no de las proteínas.

La conclusión a la que apuntan los autores es que aun existiendo probables factores genéticos influyendo en la prevalencia de fracturas y osteoporosis, es imposible excluir el rol de las diferencias en la dieta y estilos de vida entre las comunidades étnicas de un país. Por ello, no podemos dejar de avisar a las poblaciones de las consecuencias para nuestra salud que una sobrealimentación, en este caso de proteína animal, puede llegar a causar.